CANTOS DE SANACIÓN. Dalai Lama

Realmente una joya. Se trata de una meditación completa de sanación realizada por el mismísimo DALAI LAMA. Impresiona la amplitud del registro de su voz, es de casi dos octavas.

Al utilizar el cráneo, los conductos nasales, la faringe, el pecho, el abdomen y el diafragma, así como todas las partes de la boca: lengua, labios, paladar, mandíbula… el sanador canaliza el sonido de forma diferente.

El sonido de los armónicos ayuda a equilibrar los dos hemisferios del cerebro, pues implica tanto a la parte lógica (izquierdo), debido a las proporciones matemáticamente precisas de la escala de armónicos, como al derecho, creativo e intuitivo, a través del sonido. En la Medicina Tradicional China sería como equilibrar el YIN y el Yang. Armonía y salud es lo mismo .

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LA NIÑA DE LOS FÓSFOROS.

Cuento de Hans Christian Andersen

¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.

Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.

La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.

Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manecitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!

Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.

Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico nacimiento: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.

-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".

Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.

-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuándo se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!

Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.

Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.

-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.

Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.

Fuente: Angelfire

HABLAR CON DIOS




Siempre esta viva la fe en el corazón de los hombres...

Dijo el sacerdote al ver la iglesia llena. Eran obreros del barrio más pobre de Río de Janeiro, reunidos esa noche con un solo objetivo común: la misa de navidad. Se sintió muy confortado. Con paso digno, llegó al centro del altar. Aquel solemne silencio se vió interrumpido:

- a, b, c, d,...


Era, al parecer, un niño el que perturbaba la solemnidad del oficio. Los asistentes se volvieron hacia atrás, algo molestos.

- a, b, c, d,...

-¡Para! - dijo el cura. 

El niño pareció despertarse de un trance. Lanzo una mirada temerosa a su alrededor y su rostro enrojeció de vergüenza.

-¿Que haces? ¿ No ves que perturbas nuestras oraciones?

El niño bajo la cabeza y unas lagrimas se deslizaron por sus mejillas.

-¿Donde está tu madre? - insistió el cura-. ¿No te ha enseñado a seguir la misa?

Con la cabeza baja el niño respondió: 

-Perdóname padre, pero yo no he aprendido a rezar. He crecido en la calle, sin padre ni madre. Hoy como es navidad, tenia la necesidad de conversar con Dios. Pero no sé cuál es el idioma que ÉL comprende, por eso digo sólo las letras que yo me sé. He pensado que, allá arriba, ÉL podría tomar esas letras y formar las palabras y las frases que más le gusten.

El niño se levantó. 
-Me voy - dijo -. No quiero molestar a las personas que saben tan bien cómo comunicarse con Dios.
-Ven conmigo - le respondió el sacerdote. 

Tomó al niño por la mano y lo condujo al altar. Después se dirigió a los fieles. 

-Esta noche, antes de la misa, vamos a rezar una plegaria especial. Vamos a dejar que Dios escriba lo que ÉL desea oír. Cada letra corresponderá a un momento del año, en el que lograremos hacer una acción, luchar con coraje para realizar un sueño o decir una oración sin palabras. Y le pediremos que ponga en orden las letras de nuestra vida. Vamos a pedir en nuestro corazón que esas letras le permitan crear las palabras y las frases que a ÉL le agraden.

Con los ojos cerrados, el cura se puso a recitar el alfabeto.

Y, a su vez, toda la iglesia repitió: a, b, c, d,...

(Paulo Coelho)

UN SUEÑO DE NAVIDAD.

  Guillermo Tribín Piedrahita

   La noche tenía un Cielo brillante. Las estrellas habían salido en alegres grupos para iluminarlo y advertir y precisar ante los habitantes de la tierra que era la víspera de la Navidad, por lo que nadie podía tener amarguras, ni peleas, ni guerras. Se acercaba el Nacimiento de Jesús, la mejor noticia que el Mundo iba a recibir por los siglos de los siglos.
    Era, en cierta forma, el mensaje de paz que la Madre Naturaleza lanzaba, en una estación invernal, a un mundo convulsionado por las guerras, por los espíritus belicosos, por los hombres que habían olvidado que muy jóvenes, desde su nacimiento, habían creado un núcleo denominado Familia, que con el paso de los años se estaba desintegrando, con lo cual los grandes valores morales y éticos, dolorosamente, se escabullían.
    También ese Cielo tan preciosamente iluminado quería despertar la conciencia de tántos y tántos jóvenes -hombres y mujeres-  sumidos en la más tremenda oscuridad porque una vez, pese a las numerosas advertencias, ingresaron en el mundo de las drogas. Y a muchísimos les costaba salir luego de ellas. Y, generalmente, pasaban a convertirse en delincuentes porque su adicción les obligaba a matar o a robar.
    El Cielo quería con esa luminosidad indicar el camino para quienes son causantes de las grandes epidemias que, como el Sida, van extendiéndose por el mundo, y señalarles que, con mínimas precauciones, podían evitar su propagación y no seguir siendo la causa de miles y miles de muertes.
    Quería también el Cielo, rodeado de estrellas que se mantenían firmes y no eran fugaces, dar una luz de esperanza para  millones de personas víctimas del racismo y la xenofobia, por el color de su piel, por su procedencia, por su condición ecónomica débil, para que tuvieran un hálito de paz y pensaran que un día no muy lejano serían bien recibidos y desaparecerían todas las persecuciones, los malos y despectivos tratos, las mofas y podrían trabajar y establecerse en países que no eran los suyos para ayudar a crear riquezas y poder subsistir decorosamente.
    La víspera del Nacimiento del Niño Dios, un Cielo tan resplandeciente, pretendía indicar que todas las religiones eran igualmente respetables y que en nombre de ninguna de ellas se podía incitar al crimen, al terrorismo, a la violencia porque, precisamente Dios, creó al mundo para que la gente se entendiese mediante la palabra.
    Desde miles de kilómetros de distancia, el Cielo ofrecía a la vista un hermoso panorama, como queriendo decir que iban a desaparecer las desigualdades sociales; que los hombres y mujeres de buena voluntad contarían con los recursos indispensables para su supervivencia y que la pobreza y la miseria pasarían a ser elementos de un lejano pasado. Así se conseguiría que la felicidad fuera la norma general , que ya nadie pasaría hambre, que todos contarían con una vivienda digna, con eficientes sistemas de salud y de educación, sin prejuicios sociales ni discriminaciones.
    En fin, ese conglomerado de estrellas no se había asomado al Cielo para darle un simple colorido. No. En cada uno de sus reflejos luminosos traía un mensaje específico para que se acabaran las guerras; para que la familia volviera a ser  ese gran núcleo compacto donde predominase el diálogo,  como símbolo de unidad; para que desapareciesen las pandemias, causantes de tántas muertes; para que no hubiese nunca más las drogas malignas y se eliminaran para siempre las redes de narcotraficantes; para que el blanco, el negro, el amarillo y todas las razas convivieran pacíficamente ayudándose unas a otras;  para que todas las religiones se uniesen en un sólo objetivo de ser auténticas guías espirituales y, en su nombre, no volviesen a aparecer vientos bélicos; para que en todo el mundo las divergencias, las diferencias entre los seres humanos encontraran la solución mediante el diálogo.
    Todo esto lo soñé con una extrema felicidad, con el orgullo de pertenecer a una raza humana que había encontrado, sin vacilaciones, por fin, el camino amplio de la confraternización; el Cielo parecía decirme: "goza bien de esta noche, que a lo mejor nunca se repetirá. Pero cuando despiertes trata de convertirte en una adalid de las buenas  y nobles causas. Debes formar causa común con tu familia, con tus amigos, para que todos, como una sóla persona, procuren hacer el bien".
    Pero, desafortunadamente todo era un sueño. Tuve que despertar y encontrarme con  la realidad, con esa cruda realidad, que muchas veces, con gesto dolorido, remueve las entrañas ante tántos hechos dolorosos, tristes, injustos y amargos que se viven a diario  Durante la noche la lluvia y la nieve se habían entremezclado y el Cielo había estado permanentemente a oscuras. Mi mente había ideado un mundo digno. Un mundo construido para el ser humano. Un mundo, sin embargo, destruido por el propio ser humano, debido a su egoísmo, a no saber alejar de su corazón las malas obras y la cizaña y  por tener abierta su mente y su pensamiento para el mal  cerrándole todas sus puertas al bien.
                 

EL SECRETO DE LA LONGEVIDAD




No contemplo ni el pasado ni el futuro: mi atención está constantemente dirigida hacia el presente.

Hago lo que hay que hacer en cada momento, sin pensar en los resultados de mi acción.

Sin calcular lo que es o lo que no es, lo deseable o lo indeseable, permanezco en el ser y soy feliz, sano, libre de toda angustia y de toda preocupación.

Mi estado es el fruto de la contemplación del momento de la unión del prana y el apana, que es el momento en el que se revela el ser.

No alimento vanas ideas de alcanzar esto o librarme de aquello.

En ningún momento y en ningún lugar alabo ni censuro a nadie, ni a mí mismo.

Mi mente no se siente satisfecha por haber conseguido algo ni se deprime cuando siente algo desagradable:
esa es la causa de mi estado saludable y dichoso.

Asumo la suprema renunciación, habiendo renunciado incluso al deseo de vivir 
y en consecuencia mi mente permanece equilibrada y apacible sin alimentar expectativas de ningún tipo.

Soy consciente del substrato común de todas las cosas y no me atormento con pensamientos sobre lo que voy a hacer dentro de un momento o lo que me ocurrirá mañana.

No me preocupa la idea de la vejez o de la muerte, ni la obtención de la felicidad, ni pienso en unas cosas como mías y en otras como no mías.

Sé que en todo momento todas las cosas no son más que la conciencia cósmica no dual. Ese es el secreto de mi estado envidiable y feliz.

Jamás pienso que soy este cuervo, aunque permanezco ocupado en las tareas propias de mi condición animal, porque sé que esta apariencia objetiva es ilusoria y la vivo como si fuera un largo sueño.

Ni la fortuna ni la adversidad me perturban cuando se plantan ante mí, porque las considero con una visión ecuánime, como considero uno de mis brazos igual al otro.

Nada de lo que hago está manchado por el deseo o por el lodo del sentimiento del ego, no me sube a la cabeza el poder ni me humilla la pobreza.

No tengo esperanzas ni expectativas y hasta la cosa más vieja y desgastada la miro con ojos frescos, como si fuera nueva.

Disfruto con los que son felices y sufro con los que sufren, porque soy amigo de todos y 
sé que no pertenezco a nadie ni nadie me pertenece a mí.

Sé que soy el mundo con todos sus acontecimientos y toda su inteligencia.
Este es el secreto de mi longevidad.

De Yoga Vasishtha

EL ANGEL

Poldy Bird


Esta dura batalla de vivir nos embarulla..
Queremos abarcarlo todo con los brazos abiertos, extendidos y los ojos perdidos en un horizonte circular que se aleja a cada paso que damos hacia él...
Estos ojos vueltos hacia afuera, siempre hacia afuera, tratando de descubrir la precisión de los contornos, la realidad de las imágenes.
Esta mente con su fichero numerado, catalogando cosas, actos, pasiones, sentimientos, gentes...
El trabajo es arduo, interminable, la balanza no cesa de pesar.
Ayer teníamos un jardín con mariposas, con charcos, con un ángel de conocido rostro que enlazaba la diminuta mano de la infancia y los enseñaba canciones para entonar la música de las rondas...
Queríamos porque si. No nos culpábamos de nada ni buscábamos culpables.
Éramos blancos, íntegros y nuestros.
Nos asombrábamos de la maravilla de un flor, de los ojos fosforescentes de los gatos en las noches, de los bichos de luz, de la voz de la madre anunciando la sopa caliente y los buñuelos, del padre fuerte y cansado regresando a la tarde del trabajo.  La vida era un abrigo tibio en el invierno y un aire azul por el que el cuerpo nuestro navegaba en el verano...
Un aire azul y un ángel... siempre un ángel.

¿Qué pasó después? Amontonamos cifras, dimos nombres a los ríos y a las ciudades, dimos nombre a esa ternura natural que surgía de nosotros como un manantial interminable.
La llamamos amor y escogimos cuidadosamente a quienes podían recibirlo a quienes podíamos aceptárselo.
Y aquel camino ancho, aquel camino llano se fue estrechando hasta transformarse en una callecita angosta, en un desfiladero por donde solo podemos pasar de uno en fondo, de uno en fondo y cada vez con menos equipaje.

Lo primero que dejamos fue el ángel, después los sueños, más tarde la ilusión, la fantasía y hasta la generosidad.
Cada vez más desconfiados empezamos a escrutar los ojos de quienes nos rodeaban a estudiar sus movimientos... ¿iban a acariciarnos o a golpearnos?

Nuestras alforjas se llenaron de inquietudes, de miedos, de vanidades de egoísmo.
Separamos lo nuestro de lo de los demás, pusimos un cerco para proteger nuestro lugar, bebimos ávidamente nuestra agua, comimos hambrientamente nuestro pan, más del que nuestra hambre nos pedía por las dudas de que alguna vez llegara a faltarnos, y empezamos a llamar superfluas a cosas como los barriletes, las oraciones y los milagros..
Y ya el cielo no nos pareció tan grande ni la tierra tan inmensa ni tan valiente el hombre, ni tan tierno el pecho amigo, ni tan desinteresada la mano que se ofrecía a estrechar la nuestra. 
Y defendiéndonos de los otros, los marginamos, pero la culpa es nuestra, porque miramos al hombre con su traje planchado y sus zapatos nuevos y su nombre completo olvidando que adentro de cada uno hubo un chico que jugó en el mismo jardín que un día tuvimos, un chico con un ángel igual al ángel que nos llevaba de la mano.


No quiero ser amarga, solo quiero decirle que he sufrido como usted como todos, solo quiero decirle que estuve triste como usted como todos y de pronto me sentí encerrada, incapaz de dar un paso más, de reír, de ser feliz, completamente feliz... hasta hace un rato.

Hace un rato crucé por una plaza, no se por qué pasé junto a las hamacas y un chiquito me dijo: "hamáqueme fuerte, quiero tocar el cielo con los pies", me lo dijo sin preguntar mi nombre, sin preguntar si yo era buena, sin preguntar cuanto dinero llevaba en mi cartera. Solamente me dijo hamáqueme hasta el cielo y no se puso a calcular cuantos metros lo separaban del cielo.
¿Para qué? estaba allá, era azul, era ancho. También podía ser suyo...Tenía derecho a él.
Dejé mi cartera sobre la arena y lo hamaqué con todas mis fuerzas.

"Lo toco!" gritaba entusiasmado. "Lo toco, ve?". Reía.
Y su risa era una cuchara tintineando en el cristal del aire.
Y mi risa era también una campana azul en el aire de enero.
Alguien a mi costado reía conmigo.
Reía en esta tarde, reía porque si.
Era el ángel...el ángel antiguo y vapuleado, el ángel de la infancia que por fin encontró un lugar libre junto a mi, y sin pedir permiso, se agarró de mi vestido, se zambulló en mi cuerpo y me ayudó a hamacarlo. En la mitad del día, en la mitad del dolor, quebrando la seriedad de nuestro oficio de adultos austeros, reconcentrados, grises, hay siempre un chico volando en una hamaca.
Un chico que somos nosotros mismos, queriendo tocar el cielo como sea.
Basta con detenerse a hacerlo.
Basta con agarrar su mano leve y decirle despacio las cosas más disparatadas y hermosas; que es lindo estar vivo, que el corazón no necesita un motor a chorro para tocar las nubes pues sube solo como el incienso de las bendiciones, si lo dejamos escapar un instante de la rutina.
La verdad es esa, simplemente esa cosa tan simple que de tan simple tenemos olvidada.

Cuando dejé la plaza en mi pecho reverberaba una fuente. Iba sonriendo. Algunos se detuvieron para mirarme y sonrieron también.
Creían que le sonreían a una muchacha sola y un poco loca que se reía por nada.
No sabían que también le estaban sonriendo a un ángel invisible que iba colgado de mi brazo.

USTED ES LA PERFECCIÓN PERSONIFICADA


¡Ahora!
En este momento, Sepa que Todo es Perfecto

Todo es perfecto exactamente como es en este momento. No hay nada que necesite ser cambiado, nada que necesite ser sanado, ya que todo es exactamente como debería ser. ¿Cómo podría algo ser diferente? ¿Duda usted de que la Divinidad esté teniendo lugar en la Cosa Una que es Todo en este preciso momento?  
Psíquicos, sanadores, clases, seminarios, gurús, maestros, no lo harán a Usted o al momento más perfectos. Así que pare la búsqueda. Sea la Perfección que Usted ya es. Usted es la Perfección personificada. Usted es la Paz personificada. Usted es el Amor personificado. No hay nada que añadir o sustraer.

Cuando reconozca que usted es Conciencia Absoluta, verá que no hay nada más. No hay bueno ni malo, y que todos y todo son una manifestación de Eso. Es Conciencia Absoluta, manifestándose perfectamente a sí misma en el gran drama de la creación cósmica. Lo que sea que surja es simplemente más de eso. Pensamientos, emociones, sentimientos son todos parte de eso. Experiméntelos sin juzgarlos, sin deseo de mantenerlos o sin aversión hacia ellos. Vea con el ojo de la equidad que todo es Eso.

En el principio, puede no parecer fácil. Puede haber frustración, confusión, y desamparo. Pero reconozca que estas cosas simplemente están surgiendo. Ellas no son Usted. Usted es el Testigo de esos surgimientos. Simplemente examine dentro de Quien es Usted, y no se identifique con nada de lo que surja.  Simplemente vuelva a examinar Quién es el testigo de esa experiencia. 
Aún si hay extremo éxtasis, ¿quién está experimentándolo? 
Si hay una poderosa energía surgiendo, ¿quién la está experimentando? 
Si hay visiones de sublimes Deidades, ¿quién lo está experimentando? 


El éxtasis puede ir y volver, la energía puede ir y volver, las visiones pueden ir y volver, pero Usted está siempre aquí, ahora, en este momento, eternamente. Eso es lo que es permanente. Eso es lo que es real. Todo lo demás es fenoménico y cambiante.

Descanse en Eso y usted es eternamente libre.
¡Ahora!
¡En Este Momento!

Fuente y artículo completo: AtmaInstitute

El Hombre que Perdonaba


Hace muchos años, vivía un hombre que era capaz de amar y perdonar a todos los que encontraba en su camino. Por esta razón, Dios envió a un ángel para que hablara con él.

-Dios me pidió que viniera a visitarte y que te dijera que Él quiere recompensarte por tu bondad. Cualquier gracia que desees, te será concedida. ¿Te gustaría tener el don de curar?

-De ninguna manera. Prefiero que el propio Dios elija a aquellos que deben ser curados.

-¿Y qué te parecería atraer a los pecadores hacia el camino de la verdad?

-Esa es una tarea para ángeles como tú. Yo no quiero que nadie me venere ni tener que dar el ejemplo todo el tiempo.

-No puedo volver al cielo sin haberte concedido un milagro. Si no eliges, te verás obligado a aceptar uno. 

El hombre reflexionó un momento y terminó por responder: 

-Entonces, deseo que el Bien se haga por mi intermedio, pero sin que nadie se dé cuenta, ni yo mismo, que podría pecar de vanidoso.

Y el ángel hizo que la sombra del hombre tuviera el poder de curar, pero sólo cuando el sol estuviese dándole en el rostro. De esta manera, por dondequiera que pasaba, los enfermos se curaban, la tierra volvía a ser fértil y las personas tristes recuperaban la alegría.

El hombre caminó muchos años por la Tierra sin darse cuenta de los milagros que realizaba porque, cuando estaba de frente al sol, tenía su sombra atrás. De esta manera, pudo vivir y morir sin tener conciencia de su propia santidad.

(Paulo Coelho)


DEJA ENTRAR EL AMOR




“Le tenemos miedo al amor porque puede transformarnos…. Y puede hacerlo. Para el que ama de verdad, el sentido del yo se disuelve de tal manera que el que ama, el amor y lo amado se vuelven uno. El ego teme perder el control, y teme aun más disolverse, y crea una razón tras otra para evitar soltarse y permitirnos amar plenamente”
Frager & Fadiman. Essential Sufism



“Aunque intentes hacer cien cosas en este mundo, solo el Amor puede liberarte de la prisión de ti mismo” Jami

A veces existe una comprensión limitada de la meditación que consiste en creer que ésta es un ejercicio puramente mental, una técnica, un truco que uno realiza con la atención y la respiración para poder relajarse y evadir el estrés del entorno. Esta visión no es correcta. Es verdad que la meditación ayuda con el estrés, pero practicar meditación con la única intención de reducir el estrés es como usar un computador de última generación para hacer sumas y restas.

Parte de la confusión se debe a que las versiones occidentales de los textos budistas han traducido como “mente” (mind en inglés) palabras como shin (japonés) o citta (sánscrito), que en realidad incluye el corazón y la mente. El carácter Shin 心 puede referirse al corazón-mente, al centro o esencia de algo, o incluso al órgano físico del corazón, pero nunca significa mente/cerebro. Y la meditación es un camino de cultivo de ese centro corazón-mente, el cual tiene el potencial de desarrollar plenamente la sabiduría y el amor, que son dos alas de la misma gaviota.

Metafóricamente, el amor es la humedad capaz de unir las cosas que aparecen como separadas, y sin él todo se separa y desintegra. Sin su presencia, hasta la sabiduría más elevada es una como una luz de tubo fluorescente, capaz de alumbrar claramente los fenómenos, pero con una falta de calidez que hace perder incluso las ganas de ver algo en primer lugar. Ningún proyecto personal o colectivo es sustentable si el corazón no se siente llamado e incluido; una terca voluntad quizá pueda sostenerlo por un tiempo, pero no por mucho sin causar enfermedad. Si el amor no está presente, cada tarea es sinsentido, cada éxito es vacío, y cada encuentro es una transacción. Sin amor somos menos que humanos, ya que el amor es el propósito al que apuntan todos los demás propósitos.

Como el amor abre el corazón, cuando amamos nos hacemos vulnerables, bajamos las defensas del ego y quedamos expuestos frente a lo amado. Y como el mundo es mundo, esa apertura no siempre es tratada con la delicadeza, el respeto o la reciprocidad esperada. Y probablemente cada lector de estas palabras tendrá su propia historia de des-amor. Hay un proverbio turco que dice “quien se quema con sopa, sopla sobre el yogurt”. Con la mente fijada en el resentimiento por el pasado o en el miedo del futuro cerramos nuestro corazón en el presente y actuamos desde una defensividad que muchas veces crea la realidad que más tememos. Esto puede ser muy sutil o muy evidente. En cualquier caso, el aparente control que ganamos al mantener cerrado el corazón, filtra y reduce también cuánto damos y recibimos a esta única e irrepetible vida. El grado de apertura del corazón define si vivimos una vida mezquina o abundante.

Práctica

Aterriza el amor en gestos concretos. La tradición budista entiende el amor como la voluntad y la capacidad de aportar felicidad a lo amado. 

I.-Desde esta mirada, una práctica sencilla y concreta sería: Si yo amo a X, Y, Z, (por ejemplo mis padres, a mi pareja y a mi perro) ¿qué he hecho últimamente por ayudarles a cultivar su felicidad? ¿Qué puedo hacer esta semana para sembrar algo de alegría en sus vidas? Pueden ser cosas muy sencillas, como llamar o visitar a tus padres, llevarle flores inesperadas a tu pareja, y dar un paseo más largo con tu perro. 

 Un paso más allá consiste en realizar estos pequeños gestos para quienes no considerarías normalmente como tus amados, como algún conocido neutro, o incluso alguien que te produzca algo de rechazo. Recuerda que cada persona tiene el mismo deseo de ser tratada con amor, y todos deseamos ser felices; recuerda también la alegría que te ha producido recibir amabilidad de quién no la esperabas. 

***DATO NEUROLÓGICO: los centros dopaminérgicos de gratificación en el cerebro se activan aun más cuando damos algo que cuando recibimos.

II.-Toma contacto con la belleza. El sentido de belleza parece ser distintivamente humano, y la belleza tiene el poder de despertar el corazón. En general vivimos en la pobreza estética y espiritual de una sociedad que anda demasiado rápido como para nutrirse con lo bello. Empieza el cambio por ti: cada vez que puedas, nutre tu sentidos escuchando sonidos bellos como música inspiradora, observando cosas bellas (objetos, rostros, obras de arte, o cualquier cosa hecha por la naturaleza, que no se equivoca), u oliendo aromas agradables (como aceites esenciales o flores). Ten conversaciones bellas, come comida de diversos colores y sabores (que es lo que el cuerpo necesita), etc.

Si tienes el privilegio de vivir con alguien que amas, no dudes en expresárselo de varias maneras. Da el primer paso y ofrécele lo que le haga feliz, sin calcular cuánto recibes de vuelta. Esta es una manera de salir de la mentalidad de carencia y crear la abundancia que anhelas.


Al fin y al cabo, no es tanto una falta de amor como una falta de amar.

EMPUJAR LA VAQUITA

Había, una vez, un sabio maestro que paseaba por un bosque con su fiel discípulo. Vio, a lo lejos, un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante el camino le comentó al aprendiz sobre la importancia de visitar a la gente, de conocer personas, y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias. Cuando llegaron al lugar, comprobaron la pobreza en que vivía aquella familia, un matrimonio con tres hijos, en una casa de madera muy deteriorada, vestidos con ropas sucias y rotas, y descalzos.

El maestro le preguntó al padre de familia:
-¿Qué es lo que hacen para sobrevivir? ¿ trabajan la tierra ?  
El señor calmadamente respondió: 
- No trabajamos en nada, amigo. Tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o cambiamos por otros alimentos, en la ciudad vecina, y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo; y así es como vamos sobreviviendo, sin necesidad de trabajar.

El sabio contempló aquel lugar, durante un breve espacio de tiempo, agradeció la información, se despidió y siguió andando con su discípulo, en silencio. 
Al cabo de un rato, se volvió  hacia su fiel discípulo y le ordenó:
- Vuelve, busca la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al barranco.

El joven se quedo perplejo ante la orden que le daba su maestro. ¿Cómo iba a despeñar la vaquita por el barranco, si era el único sustento de aquella familia? ¿Había perdido el juicio? Así se lo manifestó a su maestro, pero éste siguió andando, en el más absoluto silencio, sin tan siquiera mirarle. Entendió que la orden era irrevocable. Volvió, encontró la vaquita y, sin entender nada, la precipitó por el barranco, tal y como ordenara su maestro, y la vió morir. Nunca olvidaría aquella escena que quedó grabada en su memoria para siempre. 

Un día, pasados algunos años, el joven, agobiado por la culpa, resolvió abandonar a su maestro y todas su enseñanzas y regresar a aquel lugar, contarle todo a la familia, pedir perdón y ofrecerles su ayuda para compensarlos por el mal que les había hecho. 
Así lo hizo, y, a medida que se aproximaba al lugar, lo iba viendo todo muy cambiado. La mísera cabaña había desaparecido y, en su lugar, había una magnífica casa, con una chimenea humeante, rodeada de un huerto muy bien cultivado, con árboles cargados de frutos, y con un jardín donde jugaban algunos niños.
El joven se sintió triste y desesperado al pensar que aquella humilde familia, al quedarse sin su vaquita,  hubiese tenido que vender el terreno para sobrevivir, marchándose a  otro lugar. ¿Habría llegado tarde? Aceleró el paso y, a su llegada, lo recibió un señor muy amable, a quien el joven preguntó por la familia que vivía allí, hacía unos cuatro años. El señor respondió que seguían viviendo allí. El joven entró rápido en la casa y confirmó que era la misma familia que visitó, hacía algunos años, con el maestro. Sin entender, preguntó al señor (el dueño de la vaquita):
- ¿Qué hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?
El señor entusiasmado le respondió: 
-Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió. Desde entonces, nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas, buscar otros medios de vida y desarrollar otras capacidades. Aquella desgracia cambió nuestra vida,  al descubrir lo que éramos y las habilidades que teníamos por desarrollar.

Aquel discípulo volvió con su maestro y permaneció a su lado, creciendo en sabiduría.

(Autor desconocido. Nueva redacción)


MALESTARES Y ALIMENTOS

Dr. Harold Padilla

DOLOR DE CABEZA
PESCADO. Comer mucho pescado – El aceite de pescado ayuda a prevenir dolores de cabeza. También consumir jengibre,  reduce la inflamación y el dolor.

FIEBRE
YOUGURT Consumir yougurt en abundancia antes de la estación de polinización. También consumir diariamente miel de abeja, preferentemente de la que se produzca en la región.

DERRAME CEREBRAL (stroke)
TE VERDE Se puede prevenir la acumulación de depósitos de grasa en las paredes de las arterias, mediante el consumo regular de té verde. De hecho, el té reduce el apetito y evita el sobrepeso. El té verde es excelente para el Sistema Inmunológico.

INSOMNIO
MIEL DE ABEJA La miel es un excelente tranquilizante y sedante natural.

ASMA
CEBOLLA Comer cebolla ayuda a liberar la compresión de los bornquios. Cuando yo era un jovencito, mi madre me hacía cataplasmas de cebolla que me ponía en el pecho, ayudando a erradicar padecimientos respiratorios permitiéndome respirar mucho mejor (nota del autor).

ARTRITIS
PESCADO Salmón, atún, verdel y sardinas son excelentes para prevenir la artritis. El pescado en general, contiene aceites omega, que son lo mejor para el Sistema Inmunológico.

ESTÓMAGO REVUELTO
BANANAS - JENGIBRE Las bananas aplacan rápidamente un estómago revuelto. El jengibre cura malestares matutinos y náuseas.

INFECCIÓN EN LA VEJIGA
JUGO DE ARÁNDANO. El altamente ácido jugo de arándano controla la bacteria perjudicial.

HUESOS
PIÑA Fracturas de huesos y osteoporosis pueden prevenirse gracias al manganeso de la piña.

FALTA DE MEMORIA
OSTIONES Los ostiones ayudan a mejorar el funcionamiento mental gracias a su alto contenido de zinc.

RESFRIADOS
AJO Magnífico descongestionante de los senos nasales, además de que reduce el colesterol.

TOS
CHILE PIQUIN Una substancia similar a las que se usa en los jarabes para la tos, se encuentra en el chile piquín. Se debe usar con moderación, ya que puede irritar el estómago.

CÁNCER DE MAMA
TRIGO, SALVADO y COL (repollo). Ayudan a mantener los niveles de estrógeno a niveles saludables.

CÁNCER DE PULMÓN
NARANJAS Y VERDURAS DE COLOR VERDE OSCURO Un buen antídoto es el beta-caroteno, una forma de Vitamina A que se encuentra abundantemente en estos productos. Entre las verduras verdes y frutas están: Brócoli (excelente) Col verde Lechuga Romana Bok choy (similar a la acelga) C​a​l​a​b​a​c​i​t​a​s; Berza (también similar a la acelga) Colecitas de Bruselas Nabo Espinaca Espárragos A​p​i​o​​; Pepinos Col Alcachofas Gombo (similar a la calabacila) Kiwi; Melón Valenciano Limón agrio Pimiento verde Y muchos más

ÚLCERAS
COL. La col contiene químicos que ayudan a sanar úlceras, tanto gástricas como duodenales.

DIARREAS
MANZANAS, PLATANO. Rayar una manzana (bien lavada) con todo y cáscara, dejar que se oxide (toma un tono oscuro) y entonces comerla. El plátano también es excelente para este padecimiento.

ENDURECIMIENTO DE ARTERIAS
AGUACATE Las grasas nomoinsaturadas del aguacate reducenel colesterol, que es el principal endurecedor de las arterias.

ALTA PRESIÓN SANGUÍNEA
APIO Y ACEITE DE OLIVA El apio contiene químicos que reducen la presión sanguínea. El aceite de oliva ha demostrado ser excelente para reducir la presión sanguínea.

IRREGULARIDADES EN LOS NIVELES DE AZÚCAR EN LA SANGRE
BROCOLI Y CACAHUATES. El cromo del brócoli y los cacahuates ayudan a regular la producción de insulina y nivelan el nivel de azúcar en la sangre. 


PROBLEMAS DE PRÓSTATA
TOMATES y JITOMATES. Son muy buenos como medida preventiva para los varones, pues ayuda notablemente a evitar problemas de próstata. 




LA SALUD EN LAS FRUTAS







KIWI  
Pequeño pero poderoso. El kiwi es una buena fuente de potasio y magnesio. Vitamina E y Fibra. El kiwi contiene el doble de vitamina C que una naranja.

MANZANA.
“Una manzana al día mantiene lejos al doctor”. Aunque una manzana contiene relativamente poca vitamina C, sus antioxidantes y flavonoides refuerzan la actividad de la vitamina C, ayudando por lo tanto a reducir los riesgos de cáncer de colon, ataques al corazón y derrames cerebrales.

FRESAS.
Fruta protectora. La fresa tiene el más alto poder antioxidante total de las principales frutas y protégé al cuerpo de las causas del cáncer, obstrucción de vasos sanguineos, al eliminar los radicales libres. 

MORAS
Cualquier baya (mora) es buena para la salud. Son altos en antioxidantes y preservan la juventud. Las moras azules son las mejores y más versátiles en el campo de la salud.)

NARANJA.
La más dulce medicina. Tomas de 2 a 4 naranjas al día ayuda a mantenerse alejado de gripes y resfriados, reduce el nivel de colesterol, previene y disuelve piedras en el riñón y reduce el riesgo de cáncer de colon.

SANDÍA.
El más fresco extinguidor de la sed. Compuesta de un 92% de agua, también contiene una alta dosis de Glutatión (tripéptido constituido por tres aminoácidos: glicina, cisteína y ácido glutámico), el cual ayuda a potencializar el sistema inmunológico. También es una fuente importante de Licopeno (presente en casi todas las verduras y frutas rojas), que ayuda a reducir notablemente las patologías cancerosas, y previene el envejecimiento. Otros nutrientes que se encuentran en la sandía son Vitamina C y Potasio, así como otras substancias naturalaes que ayudan a proteger la piel de los dañinos rayos ultravileta.

GUAYABA y PAPAYA
Primer premio en vitamina C. LA guayaba también es rica en fibra, lo cual previene el estreñimiento. La papaya es rica en caroteno, lo cual es bueno para los ojos. También es excelente para aliviar gases intestinales e indigestión).


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