EL BALDE CHINO




Erase una vez, una anciana china que tenía dos grandes baldes para acarrear a casa  el agua de un cercano arroyo. Transportaba los baldes colgados  en cada extremidad de una gruesa vara  que cargaba sobre sus hombros. 
Uno de los baldes estaba rajado y, cuando la anciana llegaba a casa, iba medio vacío, en cambio el otro, que era perfecto, llegaba siempre lleno.

Un día tras otro, la anciana llevaba  a casa  balde y medio de agua.

El balde perfecto estaba muy orgulloso de de la realización de su cometido, mientras el pobre balde roto se sentía avergonzado  por su defecto y  por  conseguir hacer  tan sólo la mitad de su trabajo.

Tras dos años de sentirse humillado y derrotado por su defecto,  un día, cuando la anciana descansaba sobre la  roca que había en la orilla del camino, a mitad de su trayecto,  el balde se atrevió a hablar con la anciana:

- Estoy avergonzado, por no cumplir con mi trabajo de llegar lleno de agua hasta tu casa, como hace mi compañero. La rotura que padezco no me lo permite. Te pido perdón, honorable señora.

La anciana sonrió, llena de compasión y dulzura:
 
- ¿Has observado que lindas flores hay en  tu lado del camino? Yo siempre supe de tu defecto, desde que te compré, en aquella tienda de objetos usados. Por eso planté semillas de  flores, a lo largo del camino por donde tu tenías que pasar. Y, todos los días, cuando regresábamos, tu las ibas regando con el agua que se derramaba. ¡ He recogido, durante dos años, flores de todos los colores y perfumes, con las que he adornado mi casa ! ¡ Si tu no fueras como eres, yo no habría gozado de esas maravillas ! 




Acepta a cada persona como es y por lo que es. Descubre lo que hay de bueno en cada uno.

Aceptate a ti mismo como eres. Y  no dejes de regar las flores de tu lado del camino. 


VIVIR EN REALIZACIÓN



Vivir la vida es como echarse a nadar en un lago. Ahí estaba yo completamente seca, mirando el amplio espacio lleno de agua. Desde afuera veo que no es cristalina, tiene ciertos residuos casi imperceptibles, quizás quedaron tras muchas zambullidas de otros nadadores, o tal vez sean parte del agua misma. Y me echo a ella, con un salto que implica inicialmente dejar de respirar, retener el aire hasta poder soltarlo de nuevo.

Vivir es algo así, vivir como persona en este mundo. Es zambullirse en una colección bastante grande de tendencias y moverse con ellas sin remedio. Puedo estar hasta el cuello de compromisos, necesidades, proyectos, como si buceara entre los residuos en las aguas profundas. Puede sentirse un poco de ahogo, y, mientras me muevo, lo más que puedo hacer para no sufrir esto como un tormento es recordar que en cuanto salga del agua estaré tan impecablemente seca e intocada como estuve siempre. Y esto mientras no haya reconocido mi verdadera naturaleza.

Parada frente al agua, antes y más allá de sumergirme, podía reconocer el agua porque la observaba. Nadando dentro de ella, puedo saber de la experiencia porque la observo. En ambos casos soy consciente, la conciencia permanece siempre la misma.

Cuando estamos en ciertos momentos de nuestra vida algunos sentimos el ahogo que llamamos angustia, miedo, depresión, duda. Algunas personas tratan de buscar una salida de esto creyendo que hay algo malo con ellos, que hay algo que solucionar o transformar. Comienza, tal vez, y en ciertos casos, una búsqueda que solucione este sufrimiento. Se recurre a lo que se conozca. Por ejemplo, una persona puede que haya escuchado de un gurú que lo ayudará a salir del sufrimiento, liberarse, otra persona quizás ha escuchado siempre en su familia que son los curas o sacerdotes los que tienen la solución, otros buscan santeros, o si están en un ambiente más moderno y científico buscan terapeutas como psicólogos, coaches, orientadores. Hay un supermercado de ofertas para solucionar los conflictos, la mayoría de ellas apuntando a corregir y mejorar a la persona. Esto refuerza la idea de que hay algo mal en uno.

La no-dualidad no indica que alguna vez haya habido algo mal en uno, sino que uno es la esencia misma de la existencia, única y verdadera esencia no dual, Sí mismo, Ser, Conciencia, Plenitud absoluta. No dualidad significa que, en última instancia, desde una comprensión absoluta no hay dos, no hay uno que se diferencie de otro. La diferencia que aparece como sujeto consciente de un objeto es una ilusión provocada por la mente, siendo la mente una función de la conciencia que sirve justamente para poder experimentar.

Volviendo a mi alegoría del lago donde nado, experimentar la vida equivale a nadar en el agua del lago, es decir, equivale a que la mente presente la idea y sensación de ser un sujeto diferente del objeto y de la experimentación de este objeto. Por objeto me refiero a cualquier sensación, pensamiento o emoción de los que sea consciente. Por supuesto esto incluye los objetos físicos que en apariencia son distintos de mí.

Uno podría preguntarse de qué sirve saber que no soy el sujeto que sufre, cuando, en efecto, este sufrimiento es vivido. El conocimiento de esto queda como eso, un conocimiento intelectual, teórico. ¿De qué sirve saber qué tipo de vida se lleva en un país al otro lado del mundo cuando yo tengo que vivir en el país que vivo a este lado del mundo? Pues me digo, sirve, por ejemplo, si pretendo viajar a ese país. Saber de las señales que ofrecen las enseñanzas sobre la no dualidad sirve para hacer las maletas y viajar a la no dualidad. Pero atención, ajustándome a lo que la no dualidad misma implica, debo aclarar que no hay ningún viaje, sólo un cambio de perspectiva en la comprensión, una pasada de suiche. Es saberme y vivirme como la Conciencia Plena que Soy. Es reconocer el aspecto conciencia que permanece ya sea fuera o dentro del lago, y ante esta comprensión y reconocimiento, conocer las creencias que invitan a considerarme el sujeto que sufre, para asumir completamente, que la experiencia y yo somos uno y lo mismo.

Fuera del lago, dentro del lago, son apreciaciones conscientes, es el juego de la conciencia haciendo diferencias. Fuera y dentro son, ambos, contenidos conscientes, ilusiones generadas por la función consciente llamada mente, y todo, para permitir el juego de la experiencia. La conciencia, el ser, sí mismo, se experimenta a sí mismo con estas ideaciones… y, en todo instante, es la esencia verdadera y permanente, sin cambio ni transformación aparte de la ilusión que hace que los cambios y transformaciones sean experimentados.

Salir de la ilusión significa realizar y vivir en realización. Vivir en realización es no dejarse llevar por la ilusión, reconocer el funcionamiento mental, recurrir a voluntad a la apreciación de la plenitud. Mientras nado en el lago, es poder sacar la cabeza y respirar aire fresco, sin que las tendencias o residuos que hay en lo profundo me perturben, y también es poder sumergirme de nuevo y moverme con soltura aún y cuando estas tendencias sigan allí. 

No hay nada que transformar, necesariamente, y sin embargo, si las transformaciones suceden esto es parte del proceso del vivir.

Maria Luisa, en Existo


PERCIBIR EL SER



Aunque la identificación con el cuerpo es una de las formas más básicas del ego, la buena noticia es que también es la más fácil de trascender. Esto no se logra haciendo un esfuerzo por convencernos de que no somos cuerpo, sino dejando de prestar atención a la forma corporal externa y a las formas mentales del cuerpo (bello, feo, fuerte, débil, demasiado gordo, demasiado delgado) para centrar la atención en la sensación de vida que lo anima. 

Independientemente de la apariencia externa del cuerpo, más allá de la forma exterior hay un campo de energía intensamente vivo. 

Si usted desconoce la conciencia del cuerpo interior, cierre los ojos por unos momentos y trate de discernir si sus manos tienen vida. No le pregunte a la mente porque ésta le responderá diciendo, "No siento absolutamente nada". Quizás también responda, "Necesito cosas más interesantes en las cuales pensar". Entonces, en lugar de preguntarle a su mente, vaya directamente a las manos. Con esto quiero decir que tome conciencia de la sensación sutil de vida que ellas encierran. Está ahí. Lo único que debe hacer es fijar su atención para notarla. 

Al principio podrá sentir un leve cosquilleo y después una sensación de energía o de vida. Si mantiene su atención en las manos durante un rato, esa sensación de vida se intensificará. Algunas personas ni siquiera necesitan cerrar los ojos puesto que logran sentir sus "manos interiores" mientras leen estas frases. 

Después lleve su atención a los pies y fije en ellos su atención durante uno o dos minutos. Comience a sentir las manos y los pies al mismo tiempo. 

Después incorpore otras partes del cuerpo (piernas, brazos, abdomen, tórax, etcétera) hasta tener conciencia de su cuerpo interior como una sensación global de vida. 

Lo que denomino el "cuerpo interior" no es realmente cuerpo sino energía vital, el puente entre la forma y lo informe. 

Desarrolle el hábito de sentir el cuerpo interior con la mayor frecuencia posible. Al cabo de un tiempo ya no tendrá que cerrar los ojos para sentirlo. Por ejemplo, trate de sentir el cuerpo interior cuando esté en compañía de alguien. Es casi como una paradoja: al estar en contacto con el cuerpo interior deja uno de identificarse con el cuerpo y con la mente. Quiere decir que ya no nos identificamos con la forma sino que nos apartamos de esa identificación hacia lo informe, al cual podemos también denominar el Ser. Es nuestra identidad esencial. 

Tomando conciencia del cuerpo no solamente nos anclamos en el momento presente sino que abrimos una puerta para escapar de la cárcel del ego. 

También fortalecemos nuestro sistema inmunitario y la capacidad del cuerpo de sanarse a sí mismo.

Eckhart Tolle en Una Nueva Tierra




SIN EMOCIONES...SIN CONCIENCIA







La nave circular surcó los cielos silenciosa, colocándose encima de mi casa.


Yo, que permanecía perpleja observando sus suaves movimientos, me quedé aturdida cuando comprobé cómo un rayo de luz que procedía de uno de sus costados, destruía la construcción que mi familia habitaba.


En lugar de alejarme entré dentro de la vivienda para comprobar los daños, que después del ataque no eran tantos como yo había previsto.


Salí de nuevo al exterior, donde el cielo se hallaba plagado de otras naves de distintos tamaños que aterrizaban en los alrededores.


Aquellas criaturas con forma humana nos sometían de la siguiente forma: no nos permitían manifestar nuestras emociones... ni sonrisas, ni lágrimas, ni tristezas, ni alegrías... ni palabras.


Nos querían sometidos y en silencio, como autómatas a los que dirigían con órdenes que se escuchaban sólo dentro de nuestras cabezas...
.
Sus armas para anular las emociones y la conciencia no hacían efecto sobre mi persona, y me encontraba en una carrera constante, perseguida por aquellos que querían devaluar mi calidad humana...


Entonces... entonces me desperté.


Ahora, que hace rato que tomé conciencia de esta realidad tras el sueño, aún siento el cansancio de tan loca carrera, de las escapadas, de la rebeldía manifestada para poder huir de tanta crueldad...


Y me pregunto si el subconsciente no está haciendo su propia autolimpieza, como cuando en cierta ocasión me obligaron a vestirme de un silencio no elegido, al que siempre me negué.


Es así...



Autora: Soy,  en  TE VEO EN UN MUNDO AZUL


R
 

LOS BENEFICIOS DE LA LUZ SOLAR




En general, una correcta exposición a la luz solar, aumenta las defensas y nuestro nivel de salud. 

El hombre es un ser que tiene necesidad de luz para conservar su salud, puesto que. en su justa proporción, esta luz es una medicina. Es verdad que la luz solar puede provocar cáncer de piel, pero existen numerosas pruebas que documentan cómo una correcta iluminación puede curar enfermedades, como osteoporosis, esclerosis múltiple, algunos tipos de cáncer (colon, ovarios, próstata, pecho), diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Son muchas más las enfermedades que la luz puede curar que las que puede ocasionar por una exposición excesiva.  

Considerando esto, surge naturalmente el impulso de desarrollar un estilo de vida adecuado a una correcta exposición del cuerpo al sol. La vida sedentaria delante del televisor o el ordenador que la mayoría de la gente adopta no es saludable y no permite al sol poder brindar su acción preventiva y curativa de la que es capaz. Esto provoca un sistema inmunitario más débil, más enfermedades y el consumo de más medicamentos. 

La correcta exposición al sol, equilibrada y gradual, durante todo el año, es una fuente extraordinaria de prevención y de salud

La dosis diaria de sol adecuada varía en función de la edad y el tipo de piel: de media, 10-15 minutos para ancianos, y 20-25 minutos para jóvenes. Las pieles más oscuras, producen menos vitamina D, necesitan de una cantidad de luz mayor, respecto a las pieles claras que tienden a quemarse primero. En definitiva, la vida al aire libre tiene sus ventajas. Pero, ¿por qué tenemos necesidad de luz solar? ¿Por qué la luz del sol tiene efectos beneficiosos sobre nuestra salud? 


La luz del sol es directamente responsable de la producción de vitamina D en nuestro cuerpo. Aunque esta sustancia viene producida, casi por completo, por lo que comemos, es activada sólo gracias a los rayos ultravioletas de la luz solar

Los factores que inciden en la presencia de vitamina D en el organismo son principalmente 4: la cantidad y la intensidad de luz a la cual se expone, la tipología de la piel (más o menos oscura), la alimentación y el propio código genético.  

La importancia y las funciones de la vitamina D son verdaderamente impresionantes:  

Sirve para fijar el calcio en los huesos (osteoporosis, osteomalacia), previene los resfriados, las enfermedades auto-inmunes y otras más graves como el asma. Su función es asociada también a la prevención de algunos tumores (colon, próstata, ovarios, pecho), diabetes, enfermedades cardiovasculares, regula el buen funcionamiento del hígado e intestino, reduce el riesgo de Parkinson, ayuda a no engordar. Está implicada en el correcto desarrollo muscular en la adolescencia y regula el colesterol. Éstas son sólo algunas de las funciones de esta vitamina, sin tener en cuenta todas las funciones ligadas a la atención y al resto de funciones cognitivas. Para tener una correcta cantidad de vitamina D es necesaria una correcta alimentación y una justa exposición al sol.

La Vitamina D para ser activada en nuestro organismo tiene necesidad de los rayos ultravioletas de la luz solar.


La longitud de onda que favorece la síntesis esta comprendida entre los 290 y los 315 nanómetros, que corresponden a la radiación ultravioleta conocida como rayos UVB. La Vitamina D es soluble en grasa y por tanto, viene almacenada (especialmente en el hígado) cuando es producida en exceso, sobretodo en verano, donde tenemos una cantidad elevada de luz solar. Por ello el ser humano tiene la posibilidad de crear excedentes de esta vitamina que puede durar incluso meses, en el período del año en que la luz solar se reduce (invierno). No obstante esto,
si la persona no se expone adecuadamente al sol durante todo el año, puede verificarse una carencia de vitamina D en el organismo

 La International Osteoporosis Foundation ha publicado un artículo desconcertante que se titula “Global Vitamin D and determinants of hypovitaminosis”, en el que proporcionan datos que comprueban que, debido al estilo de vida “de encierro” de occidente, delante de un televisor u ordenador, se observan grandes partes de población que ya muestran una grave carencia de esta vitamina. 


El cuerpo humano adquiere la Vitamina D mediante la alimentación (aproximadamente una cuarta parte) pero la mayor parte viene sintetizada a través de la piel, mediante el contacto con la luz solar. De aquí la importancia de exponer adecuadamente el cuerpo al sol.

El primer mito que tendríamos que disipar, que ha estado construido a lo largo de años de campaña mediática contra el sol, es que la luz solar es siempre dañina para la piel y que provoca cáncer. Esta afirmación es cierta solo en parte, porque también es cierto que la luz del sol puede curar enfermedades como la soriasis, infecciones bacterianas y un tipo de cáncer conocido como Micosis fungoide. De modo que la luz del sol puede tanto dañar la piel como curarla, todo depende de la modalidad y del tiempo de exposición. 

Es curioso destacar alguna información sobre la que se basa la campaña de prevención realizada por el Skin Cancer Prevention Working Party de Inglaterra. En 1997 fue publicado un documento que aconsejaba protegerse del sol y declaraba que broncearse no era seguro, indicando cuatro consejos fundamentales: evitar el sol desde las 11 hasta las 15h, permanecer en la sombra, protegerse con prendas de vestir (camisetas, pantalones, camisas de manga larga y sombreros) y utilizar crema solar para protegerse de los rayos ultravioletas.

La pregunta que surge espontáneamente es esta: aunque estas indicaciones seguramente sean preventivas para reducir el tumor en la piel, ¿Se tiene en cuenta la reducción de la Vitamina D (y todas las enfermedades que derivan de su carencia) que viene causada por la ausencia del contacto de la luz sobre la piel?

Aunque por un lado se quiera desarrollar una acción preventiva, por el otro se bloquea la síntesis de Vitamina D.  Otro ejemplo digno de ser mencionado, va en relación a la luz ultravioleta y la disminución de la presión sanguínea: según los estudios científicos, los rayos UVB (280-315nm) harían bajar la presión sanguínea mientras que los UVA (315-400nm) no influenciarían en este sentido.

Ahora sigamos este razonamiento: Si las cremas protectoras solares bloquean la acción de los rayos UVB y la consecuente síntesis de la Vitamina D, en teoría tendrían que bloquear también la disminución de la presión sanguínea debida a la luz del sol. Esto causaría más enfermos de hipertensión y de colesterol.¿Sabíais que en América las personas que sufren de hipertensión son alrededor de los 50 millones?¿Cuántos millones de dólares perdería la industria farmacéutica y la cosmética si se redujera la hipertensión naturalmente y si se redujera el abuso de crema solar gracias a una correcta relación con la luz solar? Existe también otro círculo vicioso: las enfermedades debidas a los efectos colaterales de los fármacos contra la hipertensión y el colesterol. También esto contribuye a acrecentar el volumen de negocio que se genera alrededor de los medicamentos.  

¿Y si bastara simplemente con estar al aire libre, en contacto con el sol, modificando el estilo de vida conscientemente?¿Os parece una hipótesis arriesgada?




Aquí está el fascinante proceso a través de cual nuestra piel transforma la luz en Vitamina D:

La luz penetra a través de la piel gracias a los rayos UV y transforma una pro hormona llamada 7- dehidrocolesterol en una previtamina D3. En un periodo que varía entre las 24 y las 36 horas, esta previtamina se transforma en Vitamina D3 que pasa de la piel a la sangre alcanzando el hígado y el riñón. Aquí se vuelve una hormona activa: el Soltriol, la hormona de la luz (1,25 dihidroxivitamina D3). Este es el proceso que sigue nuestro organismo para sintetizar la vitamina D3 a partir de la luz del sol. La longitud de onda que sintetiza la Vitamina D3 es la misma que causa el bronceado (que van de los 290 a los 320 nm) y por ello, limitar la exposición a los rayos ultravioletas con excesivo uso de cremas o cubriéndose, reduce también nuestras reservas de Vitamina D3, que podrían no ser suficientes para todo el año y causar enfermedades conectadas a esta deficiencia.


Pero no debemos ser integristas en la interpretación de estas palabras porque no es necesario broncearse para permitir que la piel sintetice la Vitamina D3, y la exposición prolongada al sol no produce un aumento en la cantidad de ésta. 

De hecho, más o menos el 15% de la pro-hormona (7-dehidrocolesterol) presente en la piel, se transforma en Vitamina D3, mientras que el resto se transforma en sustancias inertes después de una exposición prolongada al sol.  Es por esto que no es necesario estar horas y horas bajo el sol para que su luz desarrolle su función médica.

Los principales factores  a tener en cuenta en la exposición al sol son: 

  1. Las horas y el lugar en el que se está expuesto: las horas punta (de las 11 a las 15h) son las de mayor incidencia; atención también a la latitud en la que os encontráis.
  2. El tipo de piel en relación a la duración de la exposición: si es más o menos sensible a la luz. Esto depende del color de la piel y de la raza. En general las pieles claras son mucho más sensibles y en algunos casos no consiguen broncearse sino que solo llegan a quemarse. Cuanto más sensible sea la piel menos tiempo será necesario exponerla. La duración de la exposición máxima al sol varía de los 20 minutos de sol estivo para las pieles más sensibles y no habituadas a exponerse, hasta los 70 minutos para las razas indianas y sudamericanas. Claramente para las razas africanas con piel negra, el alto contenido en melanina hace un filtro capaz de bloquear los rayos ultravioletas y de garantizar largos periodos de exposición sin quemarse.
  3. Los medicamentos que se tomen: algunos medicamentos aumentan la sensibilidad al sol y es necesario informarse sobre las indicaciones del producto, sobretodo en caso de los antihistamínicos, antibióticos, tranquilizantes, diuréticos, antidiabéticos, anticonceptivos orales.
  4. El mes de exposición: los meses de verano son claramente en los que la incidencia de los rayos solares es mayor.
En definitiva pienso que el mejor medio para relacionarse con la luz del sol es el sentido común individual y aquello que cada uno siente en relación a la información que tenemos a disposición.Cierto es que el sol, más que una cura para nuestro cuerpo, es una medicina para nuestro espíritu...


Daniel Lumera



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LA RUTA DE LA VERDAD



Entrevista con Sri Ramana Maharshi.


...Nos encontramos frente a un hombre anciano, de aspecto bondadoso, ingenuo y casi infantil, pero profundamente emaciado y enfermo. Se nos aseguró que un sarcoma del brazo está devorándolo rápidamente, a pesar de tres operaciones ya practicadas en él. Sus piernas atrofiadas por la larga inmovilidad meditativa de más de cincuenta años no logran sostenerlo. No puede caminar y cuando se desplaza tiene que ser llevado casi en peso por sus discípulos más intimos. 

Moreno el rostro, blanco el cabello y blanca la barba que se deja crecer discretamente en punta, su expresión facial se ve alumbrada extrañamente por dos ojos grandes y obscuros que parecieran quemar cuando miran, pero que en realidad acarician con una expresión indefinible. Nunca hemos visto ojos semejantes, y cuando su mirada se posa en nosotros, no sólo comprendemos que estamos siendo "leídos" completamente, sino también que toda la bondad del mundo, todo el consuelo y toda la compasión de la tierra se derrama sobre nosotros. Al sentir la mirada de aquellos ojos inmensos se aceptan sin discusión todos los milagros que se cuentan sobre él y se comprende fácilmente lo que las gentes experimentan en su presencia y que va desde el trance místico hasta la hipnosis completa.


Preguntamos al intérprete y discípulo predilecto si nos sería permitido dirigir algunas preguntas al Gurú. Después de consultarlo, en voz muy baja, con su maestro, nos responde afirmativamente. Decimos entonces lo siguiente, improvisando con rapidez algunas frases que vienen a nuestra mente, pues la verdad es que nunca creímos que se nos permitiría dialogar con el Gran Yogi de la India moderna.


- Maestro venerado: hemos viajado por todo el ancho mundo estudiando las viejas religiones y filosofías, esforzándonos por descifrar e interpretar en libros de la sabiduría antigua una cosa fundamental: la Verdad. La fama de vuestro nombre se ha extendido por todos los países y ha llegado hasta nosotros a través de escritores ilustres y de discipulos vuestros, y por eso hemos venido hasta aquí. ¿Podríais vos decirnos cuál es la Verdad, la filosofica Verdad? ¿Dónde se encuentra la Verdad? 

(Largo silencio) 



En esos momentos, mediante un momento de split-personality, nos damos cuenta de que, en realidad, lo que queríamos preguntar al santo hindú no era lo que nuestros labios acababan de pronunciar, sino algo mucho más profundo y más íntimo: lo que básicamente queríamos pedirle era una fórmula, un camino para obtener paz en la mente, serenidad en el juicio y en la acción, sabiduría verdadera en una palabra, la sabiduría de los yogis. 

El silencio se prolonga tanto que pareciera que el Gurú no va a responder a nuestra pregunta. Adelina del Carril y la esposa del autor, que están arrodilladas más atrás, han confesado después que la angustia que ellas experimentaban en esos momentos era mortal, pues se daban vagamente cuenta de que en ese silencio preñado de posibilidades todo podía acontecer, incluso un milagro. 

Tentados estábamos ya de repetir nuestra pregunta o de decir cualquier otra cosa para vencer esa terrible tensión, cuando he aquí que los labios del yogi se han abierto y en voz muy baja comienza a decir algunas palabras en lengua que no entendemos. El intérprete rápidamente traduce entonces:


- La paz, la serenidad, la armonía son el estado normal de la conciencia. Quién, como usted es médico, sabe que, así como la salud es el estado normal del cuerpo, igualmente la paz es el estado normal del espíritu. Cuando no hay paz, ello traduce un estado anormal, una enfermedad del espíritu, del mismo modo que la fiebre expresa un trastorno del cuerpo. Ahora bien, ¿qué es lo que produce ese trastorno, ese estado artificial de la conciencia?: la mente. Averigûe usted qué es la mente y encontrará el camino de la serenidad y la sabiduría que usted ambiciona alcanzar...


La impresión que esas palabras nos producen es indescriptible. Para nuestras acompañantes, la respuesta no tiene relación alguna con nuestra pregunta y carece de sentido. Pero nosotros nos damos perfecta cuenta, instantáneamente, de que el Gurú no está contestando la pregunta que de palabra le formulamos, sino que está respondiendo directamente a nuestro pensamiento.  Le decimos:
- Entonces, ¿cuál es la mente que obstruye el camino hacia la serenidad del espíritu? ¿La mente individual, nuestro ego, nuestra personalidad, o bien la Mente Universal en sus designios inescrutables?

El filósofo se sonríe levemente y dice: 

- Mente Universal y mentes individuales son una sola cosa... No hay mentes distintas. Los egos son solo fragmentos de la Mente Universal adheridos a las cosas materiales. Cuando la Conciencia Pura se adhiere y fija al ego cargado de tendencias y apetitos, entonces la paz se pierde, de la misma manera que se enturbia el agua de un estanque cuando se arrojan piedras en su seno transparente.

Hace una pausa y luego dirigiéndose al intérprete le dice que nos traiga un folleto que el dictó apenas cuando tenía veinte años y que se llama: "¿Quién soy?" ("Who am I?"). Cuando éste vuelve, le dice que nos lo entregue y que lo leamos con la mayor detención, frase por frase, palabra por palabra. 

Repetimos entonces nuestra primera pregunta: 
- Maestro, ¿cuál es el camino de la Verdad? ¿Existe una ruta para encontrar la Verdad última, o sea, Dios? 

El sabio responde:

- Eso nadie puede decírselo. Tiene que ser encontrado por sí mismo, por cada cual, investigado paciente y heroicamente, a solas y sin desfallecimientos. Hay que encontrar primero lo que uno es y entonces se encuentra el camino de Dios, pues Dios está en nosotros mismos y no en otra parte.


Juan Marín en No Dualidad

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LA RANA . La Fuerza de la Palabra.


Había, una vez, un grupo de ranas que  viajaban, croando, alegremente, de charco en charco, cuando varias de ellas cayeron en un hoyo muy profundo.

¿QUIEN SOY YO?



Recuerdo que de adolescente me quedaba mirando largamente mi reflejo en el espejo del baño y pensaba: "ese de ahí no soy yo". Este pensamiento me producía un gran desasosiego. Veía mis ojos reflejados, mi cara... y sin embargo sentía que no era yo; no podía identificarme con mis ojos, con mi boca o con mi piel. La cara reflejada era la mía, pero no era yo. Todo aquello me parecía muy raro, como si sólo me ocurriese a mí y nadie me pudiera entender, y me preguntaba: ¿quién soy yo?

LAS MORERAS EN FLOR



El gran secreto a voces del universo es que nada es inexplicable. Todo está ante nosotros para que lo contemplemos y descubramos el camino de “vuelta a casa”, para recuperar nuestro “rostro originario”, nuestra “verdadera naturaleza” junto al “viejo anfitrión”. Todas son expresiones del viejo Taoísmo transformado en Chan por el Budismo y que tanto habría de influir en la sabiduría universal, después de su paso por el shintoismo del Japón que lo revistió de la profunda elegancia del Zen.